domingo, 17 de febrero de 2013

Bilbao, la lluvia, la Alameda de Urquijo y el Garaje San Mamés


Hay un Bilbao en el que siempre está lloviendo. No quiero alarmar a los visitantes. Quizás ellos puedan elegir otro Bilbao, el de los días claros, el Bilbao que vira hacia el Sur, el gran Sur de donde viene el viento africano y el recuerdo de Andalucía, las rutas hacia América (del sur) y el aire que conforta a las muchas palmeras que le han salido a la ciudad en los últimos tiempos, como si todo Bilbao fuera un jardín de indiano. Pero hay un Bilbao en el que siempre está lloviendo. Por ejemplo, el de algunos versos de Blas (de Otero). Hay un pedazo de la Alameda de Urquijo que está entre la calle Autonomía y la calle María Díaz de Haro en el que, según las imágenes que traigo, llueve siempre. Esta parte de la ciudad fue tierra de nadie, fue borde, límite, extrarradio antes de incorporarse al centro. No hace falta ser muy viejo para recordar paisajes que estuvieron aqui y que ahora parecen de otros mundos cuando alguien los describe o muestra una vieja fotografía. Claro que son de otros mundos esos paisajes, los mundos que el tiempo se ha ido llevando. Alrededor de este tramo de calle con lluvia hubo huertas, luego fábricas, teatros, casas nuevas que ahora son casas de respetable edad o que ya no existen. Alrededor de este tramo de calle, los jugadores del Athletic de los tiempos gloriosos ponían sus negocios cuando se retiraban, casi siempre talleres de reparación de coches. Y en este tramo de calle permanece el garaje San Mamés, el único que queda de una serie de edificios que daban servicio a los vehículos de motor en un tiempo en que la industria del automóvil era otra cosa (todo ha sido otra cosa, todas las cosas han sido otro mundo). Ahora que ha muerto el garaje RAG, y han derribado el edificio que hubiera servido para hacer lofts (¿por qué no tenemos lofts en Bilbao, teniendo la materia prima para hacerlos?), ya sólo nos queda el garaje San Mamés en este Bilbao iconoclasta. Del otro garaje, el RAG, que estaba junto a la Alhóndiga, dice la Guía de Arquitectura de Bilbao del Colegio Oficial de Arquitectos Vasco Navarro que "con sus superficies blancas, su composición en paños horizontales y su chaflán curvo, conserva la esencia de los postulados racionalistas del Ensanche en un edificio de uso industrial". Esto ya sólo puede decirse del Garaje San Mamés, que aparece en la misma guía (manejo la edición de 1993) como "Edificio industrial" en J.M. Escuza 12/Alameda de Urquijo 75. Si el RAG era de 1933, el Garaje San Mamés data de 1945 y su autor fue el arquitecto J.M. Sainz Aguirre. La misma guía destaca la "solución curva del chaflán, en clave racionalista, para un edificio industrial integrado en la trama urbana, con vuelos a distintos niveles".